
La cabeza ósea está
compuesta por veintidós huesos, íntimamente relacionados. Los huesos y
los órganos blandos vecinos se dividen en regiones anatómicas que
cumplen funciones específicas y son asiento de alteraciones patológicas
generales y también propias de las estructuras que las componen. La
cabeza se divide en dos grandes sectores:
▪ Cráneo
propiamente dicho, cráneo cerebral o neurocráneo. Es una caja ósea que
contiene fundamentalmente el encéfalo y que, a su vez, se subdivide en
base y calota o clavaria.
▪ Cara
o cráneo visceral, que está en relación con los primeros órganos de los
aparatos digestivo y respiratorio y con algunos órganos de los
sentidos. También la cara se subdivide en una parte alta, denominada
cara, mandíbula o maxilar superior, y una inferior, denominada cara
inferior, mandíbula o maxilar inferior.
El
cráneo se localiza en el sector posterosuperior de la cabeza. El límite
que separa la calota de la base viene dado por una circunferencia
arbitrariamente establecida, que puede trazarse uniendo los siguientes
puntos: delante, la sutura entre los huesos propios de la nariz y el
reborde nasal del hueso frontal; atrás, la sutura entre la apófisis
orbitaria externa del frontal y la apófisis orbitaria o ascendente del
malar, la base de inserción de la apófisis cigomática del hueso
temporal y la base de la apófisis mastoides. De una manera más
sencilla, y sobre una radiografía simple de perfil, pueden separarse la
calota y la base mediante una línea que va desde el borde inferior de
la eminencia media, por delante, hasta la protuberancia occipital
externa, por detrás. Dicha línea es oblicua con respecto a la
horizontal antropológica, formando un ángulo de 22 a 25º abierto hacia
delante.
La
cara se localiza en el sector anteroinferior de la cabeza. La cara
superior se halla unida a la base del cráneo, mientras que el maxilar
inferior está separado y dispone de amplitud de movimientos gracias a
sus articulaciones temporomandibulares.
De los veintidós huesos, ocho de ellos pertenecen al cráneo y los catorce restantes a la cara. Existen
diversas referencias anatómicas en la cabeza que suelen utilizarse en
radiología. Se trata de los puntos, líneas, ejes, planos, diámetros y
ángulos que se estudian a continuación.
PUNTOS ESPECIALES DE LA CABEZA.
Se les agrupa en medios y laterales:
▪ Medios e impares.
Punto mentoniano o sinfisario, se localiza en el extremo anteroinferior del mentón.
Punto alveolar, está situado en el sector anterior del reborde alveolar superior, entre los incisivos medianos y superiores.
Punto nasal o nasión, se halla en la raíz de la nariz, sobre el punto medio de la sutura nasofrontal.
Glabela, es un punto situado en las crestas superciliares, por lo general se encuentra sobre una moderada eminencia ósea.
Bregma, es el punto medio de la sutura coronal, sobre él convergen tres suturas: coronal, sagital y metódica.
Lambda, es el punto de convergencia de las suturas sagital y lamboidea.
Inión, está situado en le protuberancia occipital externa.
Basión, es el punto medio del borde anterior del agujero occipital.
▪ Laterales o pares.
Gonión, se encuentra en la cara externa del ángulo del maxilar inferior.
Pterión,
es el punto de la fosa temporal donde coinciden las aristas y bordes de
cuatro huesos: frontal, temporal, parietal y esfenoides.
Asterio, punto de unión de la suturas: occípito-parietal, parieto-mastoidea y occípito-mastoidea.
Punto infraorbiario, se localiza en el centro del reborde infraorbitario.
Punto malar, se encuentra en la pared externa del malar.
Punto atical, es el punto central del epitímpano del oído medio.
Punto pupilar, corresponde a cada pupila.


LINEAS DEL CRANEO.
Son líneas rectas que se extienden entre dos puntos de la cabeza.
▪ Línea basal alemana, antropológica, de Virchow, de Frankfurt o infraorbitomeatal, va desde el reborde orbitario inferior al borde superior del orificio externo del CAE.
▪ Línea
basal americana o de Reid, se extiende desde el punto medio del reborde
orbitario externo al centro del orificio externo del CAE.
Las
dos líneas se denominan indistintamente basales y orbitomeatales, pues
se extienden desde la órbita hasta el orificio auricular externo. Para
facilitar una diferenciación a efectos de nomeclatura es conveniente
denominar infraorbitomeatal a la línea alemana de Frankfurt. Los líneas
basales se confunden entre sí con frecuencia, tanto en la literatura
radiológica como en la anatómica, sin embargo, se diferencian, pues
entre ambas se forma un ángulo de 10º abierto hacia delante, cuyo lado
superior corresponde a la línea americana y el inferior a la alemana.
▪ Línea infraorbitaria, se extiende entre ambos puntos infraorbitarios.
▪ Línea interorbitaria
o interpupilar, es la que une ambos centros orbitarios o los puntos
centrales de las pupilas cuando los ejes oculares se encuentran en
posición anteroposterior.
▪ Línea horizontal superior, pasa por los bordes orbitarios superiores.
▪ Línea de Chamberlain,
debe ser trazada en una radiografía simple, o preferentemente en una
tomografía de estricto perfil del cráneo y de la columna cervical,
desde el borde superior del paladar óseo hasta el borde posterior del
agujero occipital. Se utiliza para estudiar la relación entre la base
del cráneo y la apófisis odontoides en el diagnóstico de la impresión
basilar. Normalmente la línea de Chamberlain pasa al ras del borde
superior de la apófisis odontoides.
▪ Línea de McGregor,
como la anterior ha de ser trazada en una radiografía de perfil. Va
desde el borde posterior del paladar óseo hasta el punto de mayor
declive de la escama del occipital. Tiene una utilidad similar a la
línea de Chamberlain. La apófisis odontoides no debe de sobrepasar la
línea de McGregor más de 4 ó 5 mm.
▪ Línea de McRae,
debe de ser trazada sobre una tomografía de perfil monstrando el plano
sagital de la cabeza. Va desde el borde anterior al posterior del
agujero occipital.
▪ Línea digástrica
o de Fischgold y Bregeat une ambas ranuras digástricas y también se
utiliza para el diagnóstico de la impresión basilar. Para ello se mide
la distancia que separa la línea digástrica de las superficies
articulares de los cóndilos occipitales, que es de 1´1 cm. por término
medio, con una desviación estándar de más o menos 0´4 cm. Esta línea
debe ser trazada sobre un corte tomográfico de frente que pase por los
cóndilos occipitales.
EJES DEL CRANEO.
Son rectas que se trazan sobre referencias anatómicas de la cabeza.
▪ Eje biauricular, une los puntos aticales o, lo que es lo mismo, los bordes superiores de los orificios auriculares externos.
▪ Eje longitudinal del peñasco,
sigue la dirección del peñasco del temporal. Prolongado hacia delante,
en una radiografía de la base del cráneo, se superpone con la pared
orbitaria externa. Continuándolo hacia atrás sale unos centímetros por
detrás de la apófisis mastoides.
▪ Eje del oído medio,
sigue la dirección del additus ad antrum y forma un ángulo con el plano
sagital medio de 15 a 20º abierto hacia atrás y afuera.
▪ Eje de la pared interna del oído medio. Sigue la dirección de dicha pared y es paralelo al eje del oído medio.
▪ Eje de la pared externa del oído medio,
sigue la dirección de dicha pared. Es oblicuo al eje de la pared
interna y forma con el plano medio sagital un ángulo de 10º abierto
hacia atrás y afuera.
PLANOS DEL CRANEO.
En la cabeza se reconocen cuatro planos clásicos.
▪ Plano verticotransversal
o frontal. Divide la cabeza en una parte anterior y otra posterior. El
plano frontal que pasa por el eje biauricular recibe esta denominación
diferencial, mientras que los restantes se designan según las
estructuras anatómicas por la que pasan. Este plano frontal es
perpendicular a los planos verticosagital y basal alemán.
▪ Plano verticosagital,
o simplemente sagital: divide la cabeza en una parte derecha y otra
izquierda. Es perpendicular a los planos frontal y basal alemán. El que
pasa por la línea media, separando la cabeza en dos mitades simétricas,
recibe la denominación de plano sagital medio.
▪ Planos basales u horizontales. Dividen la cabeza en una parte superior y otra inferior.
Como ocurre con las líneas, también existen dos planos basales diferentes, el alemán y el americano.
El
plano alemán, antropológico, de Virchow, Frankfurt o infraorbitomeatal:
se extiende entre dichas líneas basales. Es perpendicular a los planos
frontal y sagital.
El
plano americano, de Reid u orbitomeatal: se extiende entre las dos
líneas basales de igual denominación. americano o de Reid. Entre ambos
hay una diferencia de 10 grados.
Alemán
y americano tienen otros planos basales que son similares pero
paralelos, situados por encima y por debajo de los mismos, cortan
horizontalmente la cabeza en todas las alturas y reciben su
denominación se acuerdo con las estructuras anatómicas por las que
pasan.
El
alemán fue aceptado como plano basal de elección en la convención
realizada en Frankfurt en 1877, sobre todo para su aplicación en
antropología, sin embargo bajo el influjo de la literatura moderna,
especialmente la originada en los Estados Unidos, el más utilizado en
radiología es el americano.
DIAMETROS DEL CRANEO.
Miden
la distancia entre dos puntos de la cabeza. Como todas las restantes
medidas corporales, también los diámetros varían notablemente según el
individuo. Expondremos los del cráneo y los de la cara.
▪ Diámetros del cráneo.
- Longitudinal:
es el más aceptado en la práctica radiológica. Se obtiene trazando una
línea recta entre los puntos más alejados de las superficies internas
del frontal y del occipital, sobre una radiografía simple de perfil de
la cabeza.
- Transversal:
se consigue trazando una recta entre los puntos más distantes de las
superficies internas del cráneo, sobre una radiografía simple de frente.
- Básilo-bregmático,
o altura del cráneo. Se logra trazando una línea recta perpendicular al
plano basal alemán, entre el reborde anterior del agujero occipital y
el punto más alto de la superficie interna de la calota.
▪ Diámetros de la cara.
- Vertical: el más utilizado es el nasomentoniano que va desde el nasión hasta el punto mentoniano.
- Horizontal:
el más utilizado es el biorbitario, que une los puntos medios de ambos
rebordes orbitarios externos. También existe el bimaxilar, el
bicigomático, etc.
ANGULOS DEL CRANEO.
Su pueden diferenciar igualmente en craneales y faciales.
▪ Ángulos craneales.
No
tienen demasiado interés en ORL, entre otros se pueden mencionar los
occipitales de Aubenton, de Broca, basilar de Broca y orbitooccipital
de Broca.
El
ángulo esfenoidal, o basal de Welcker, se traza sobre una radiografía
de perfil de cabeza. Su vértice se halla en el centro de la silla turca
y sus lados se extienden hasta el nasión y el basión. Esta línea sirve
también de límite entre la cara y el cráneo. El ángulo de Welter normal
mide entre 125 a 143 grados y se encuentra aumentado en la platibasia.
▪ Ángulos faciales.
Existen muchos pero hoy ya no se consideran de utilidad, como por ejemplo los de Camper, Cuvier y Cloquet.
En el método de Rivet para el estudio del prognatismo, que se usa especialmente
en antropología, se traza un triángulo con sus vértices en el nasión,
en el punto alveolar y en el basión. Las variaciones del ángulo
nasioalveolobasilar dan la medida del prognatismo.
El
ángulo del gonión del maxilar inferior tiene como vértice el gonión, y
sus lados están formados por dos líneas que siguen los ejes de la rama
ascendente y de la rama horizontal del maxilar inferior.
En el adulto es de 129 grados, en los niños recién nacidos de 150
grados, y en los ancianos de 130 a 140 grados, debido a los cambios producidos por la reabsorción alveolar, secundaria a la caída de los dientes.
ESTUDIO POR IMAGEN DEL OIDO.
El
conocimiento perfecto de la anatomía del temporal es la base del
diagnóstico radiológico para cualquier técnica que se emplee. Este
conocimiento es necesario tanto para la realización de las imágenes
como para la interpretación de las mismas. Además para poder
interpretar bien las imágenes es imprescindible conocer la imagen que
aporta cada técnica en un oído normal para posteriormente reconocer las
alteraciones patológicas que puedan presentarse en él.
La
anatomía descriptiva clásica, así como la anatomía medicoquirúrgica
topográfica, son del dominio de los ORL. Pero aquí conviene habituarse
a imágenes no de superficie, sino de transparencia, para el estudio
radiológico del peñasco.
Los
dos peñascos no son simétricos. Presentan diferente inclinación en el
plano transversal y a menudo están a diferente altura. También varía la
configuración interna: la situación del bloque laberíntico en el
interior de la pirámide no es fija, no es equidistante en cada lado de
la línea media sagital. Presentan igualmente diversas variantes
anatómicas posibles. Estas
variaciones dependen de las dimensiones transversales de la cabeza, de
la situación de cada oído interno en los peñascos y de la orientación
de cada uno de los peñascos.
Realizar con la radiografía simple una
comparación de las diversas estructurasdel oído, en lo referente a
situación y a morfología, resulta poco precisa, pero las nuevas
técnicas proporcionan una información anatómica muy precisa.
Radiología convencional del oído.
Durante
muchos años el estudio del oído por imagen se ha basado solamente en la
radiografía convencional. Hoy los métodos de exploración radiológica
del oído han quedados reducidos a la TC y a la RM. Hay
que referirse ya a la radiología convencional del oído como algo pasado
o histórico que durante muchos años ha sido una exploración compleja y
de difícil interpretación tanto para el ORL como al radiólogo.
El
mayor problema que ha planteado la Rx convencional es que con
frecuencia la imagen del oído se ve superpuesta a los muros de la
órbita y a otras estructuras óseas de la mandíbula, del medio de la
cara o de la base del cráneo. Estas superposiciones se han intentado
esquivar usando diferentes proyecciones radiológicas. Así las
proyecciones que más se han utilizado han sido las de Schuller,
Chahusse III, Guillen, Towne, Stevers, Hirtz y anteroposterior de
Skull. Cada una de estas proyecciones tiene sus ventajas para mostrar
una estructura determinada del oído mejor que otras proyecciones, por
lo que a menudo era necesario realizar diferentes proyecciones para
tener una idea de la totalidad del oído.
En
la década de los 50 comienzan los estudios tomográficos del oído de la
mano de los autores franceses. Esta técnica evita las superposiciones y
permite apreciar por primera vez ciertos detalles del oído. Luego,
mediante movimientos hipocicloides y espirales se
comienza a realizar la politomografía que consigue imágenes de mejor
calidad que la tomografía lineal. Se han utilizado diferente
proyecciones de politomografía para visualizar las diferentes partes
del oído, si bien uno de sus inconvenientes es su gran radiación.
Ahora
bien, todas estas técnicas permiten sólo la valoración del tejido óseo,
permaneciendo el resto de los tejidos invisibles. Han permitido hacer
el diagnóstico de fracturas, malformaciones congénitas, laberintitis
osificante, invasión del oído por colesteatomas u otros tumores,
otosclerosis y neurinomas del acústico.
Han
pasado igualmente a la historia la tomografía del oído, la
neumoencefalografía (cisternografia opaca cerebelopontina) y la
angiografía convencional.
Tomografía computarizada: TC.
A
partir de la década de los 70 aparece la TC para el estudio del oído
con el estudio por imágenes del mismo se simplifica mucho. Presenta una
mayor nitidez y constancia de las estructuras óseas y permie una
evaluación más segura de los tejidos blandos que de forma patológica
pueden ocupar la caja. Esta técnica muestra en detalle el CAE óse,
paredes y estructuras óseas del oído medio y el laberinto óseo, e
incluso permite una mejor visualización del CAI y del ángulo
pontocerebeloso de lo que hasta su advenimiento se podía observar y
ello es debido a que logra una mejor resolución de contraste entre el
hueso, los líquidos del oído interno y el tejido nervioso cerebral. La
osteología es el elemento esencial en el estudio radiológico del
temporal; este hueso de gran densidad, es el que proporciona mayor
número de detalles a la imagen radiológica.
El
estudio TC del oído puede realizarse mediante cortes en planos axiales
y coronales utilizando cortes finos y algoritmo óseo, pero para
conseguir un mejor rendimiento de esta técnica lo mejor es adaptar el
estudio al caso que hay que explorar, previo conocimiento del problema
diagnóstico que se plantea. Hay que tener en cuenta que los sistemas TC
actuales de alta resolución permiten no solo obtener planos de
exquisito detalle y claridad sino que, ademas la posibilidad de
realizar una reconstrucción tridimensional de estas imágenes en
cualquier plano del espacio, lo cual equivale una verdadera disección
in vivo y permite logar un concepto tridimensional de la anatomía.
No
es necesaria la administración de contraste. La larga lista de
proyecciones especiales que era necesario conocer para el estudio con
Rx simple ha sido muy aliviada y ha cambiado totalmente los protocolos
de estudio radiológico del oído.
Cortes axiales.
Esta proyección es la que se utiliza generalmente para el estudio del oído. La
referencia para realizar estos cortes ha sido tradicionalmente la línea
orbitomeatal (línea basal americana), otros prefieren la
infraorbitomeatal para no radiar tanto el cristalino. Para otros
radiólogos la referencia es el plano del CSE. El
espesor de los cortes normalmente es de 2 mm., los de menor grosor 1,
0´7 e incluso 0´5 mm., que pueden obtenerse, tienen contadas
indicaciones por su dificultas para realizar reconstrucciones
multiplazos.
Cortes coronales.
La posibilidad de realizar estudios en este plano, que es 105º con
respecto a la línea antropológica basal, más habitual para el otólogo,
depende de las posibilidades de colocación del paciente de
adoptar la posición forzada necesaria, bien en decúbito supino con la
cabeza y cuello en hiperextensión, o en decúbito prono. La edad
avanzada y losn problemas cervicales hacen que resulte muy incómodo,
siendo en ocasiones imposible realizar estos cortes. Con los sistemas
actuales que permiten realizar reconstrucciones este problema se ha
simplificado.
Resonancia magnética.
En
general, para el estudio por imagen del oído se utiliza como de segunda
opción, particularmente en los estudios postoperatorios, estudio de la
patologia endocloclear y retrococlear. Este método es inferior al TC
para el estudio de la anatomía ósea del hueso temporal, pero superior
en cuanto a la información que proporciona sobre partes blandas y
líquidos, como los laberintos, nervio facial y ángulo pontocerebeloso.
Por ejemplo el TAC no puede muchas veces clarificar la existencia de un
colesteatoma que puede informar la RM. La limitación de la RM en el
estudio por imagen del oído es debida a la baja señal que emite el
hueso como consecuendia de los escasos protones libres que contiene. El
hueso en los estudios RM no da señal. La RM carece de resolución
espacial ósea, no diferencia el hueso del aire. Estos hechos
condicionan las indicaciones de la RM y del TAC para el estudio del
oído.
Permite
obtención de imágenes en cualquier plano sin necesidad de mover al
paciente. El estudio por RM se realiza de la siguiente forma:
- Cortes axiales T1 y T2 de 2 a 3 mm. centrados en el oído medio.
- Cortes axiales eco de gradientes T2 CISS, 0´7-0´9 mm. de grosor con reconstrucciones multiplazos.
- Difusión de 3 mm.- de grosor en biplano, en técnica ecoplana (EPI) y si es posible en no EPI.
- Cortes
axiales y coronales T1 tras inyección con contraste paramagnético de
galodinio que produce un incremento de la señal, 2-3 mm. de grosor, si
es necesario con saturación de la grasa.
- Cortes
axiales y coronales tardíos, se toman 45 minutos después de la
inyección de galodinio para diferenciar colesteatoma de tejido fibroso
que puede realzarse tardíamente a diferencia del colesteatoma que nunca
se realza.
Otras técnicas de imagen.
Existen otras técnicas de estudio de imagen del oído con algunas
aplicaciones específicas en algunas patologías óticas determiandas.
Gammagrafia.
Permite estudiar la captación de un sisótopo radioactivo. Se utiliza la
gammagrafía con tecnecio-99m o con galio. Puede resultar util en la
otitis externa necrosante o en la pretrositis.
Arteriografía.
Muy útil para valorar el comportamiento y extensión local de algunos
tumores muy vascularizados o malformaciones arteriovenosas. Esta
técnica se ha visto desplazada por la angiorresonancia magnética que
obtiene imagenes por sustracción digital y evita el riesgo asociado a
una exploración con contrastes intravenosos.